Se trata de un alimento predigerido, es decir que cuando entra en el organismo nos aporta energía directamente. Eso hace que sea un alimento casi indispensable para deportistas.

Es un potente antiséptico y antimicrobiano ya que la presencia de ácidos orgánicos y sustancias enzimáticas junto con la baja actividad del agua inhibe el crecimiento de microorganismos patógenos. En aplicación tópica directamente sobre la piel puede ser útil para el tratamiento de procesos infecciosos como por ejemplo el acné o para que las heridas cicatricen antes.

Es rica en antioxidantes, ya que contiene flavonoides, ácidos fenólicos, algunas enzimas, ácidos orgánicos, vitamina C o carotenoides. La miel de brezo es la que más antioxidantes tiene.

Aumenta la cantidad de glucógeno en el hígado y protege a este órgano.

Calmante: Los componentes de la miel que pueden tener especial relación con las funciones nerviosas y cerebrales son la colina, y acetilcolina que durante son incorporadas por las abejas durante el proceso de elaboración de la miel.

Hidratante para la piel, si se añaden unas cucharadas de miel al agua del baño suaviza e hidrata la piel seca.

Tiene efectos laxantes suaves que favorecen el tránsito intestinal y ayuda a combatir el estreñimiento.

Es diurética, por su contenido en potasio.

Estimula el sistema inmunológico y ayuda a mitigarlas alergias primaverales.

Ven a descubrir todo sobre la miel esta semana en el Templo de Bienestar, Alcalá de Henares.